Cabezas de Tormenta

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Toc, Toc

¿Hay Alguien ahí?…. ¡¡¡Eh!!! ¿Nos escucháis…?

Ya sabéis que para la comunicación se necesitan receptores…

Bueno… Vamos a ello…

Hubo unos días en que las aguas estaban tranquilas, la gente vivía, caminaba, trabajaba, pagaba y de vez en cuando algo maldecía. Algunos decían que estábamos en el mejor de los mundos posibles, que era el fin de la historia… y fue entonces cuando las torres gemelas se hundieron, los barrios de las periferias francesas ardieron, los griegos dijeron no, los árabes acabaron por hartarse de sus jefes y las centrales nucleares volvieron a aterrorizar a medio planeta…

Conclusión apresurada: no, la historia no se ha acabado. Anunciar el cese de las hostilidades a modo de letanía no significa el fin de la guerra.

El mundo sigue moviéndose. Los amos ensayan nuevas tiranías, la tecnología engendra accidentes, el aire se vuelve cada vez más irrespirable, las mercancías se reinventan a sí mismas y seducen a la mayoría… Sí. Visto así es desolador. Pero también es cierto que hay quienes afilan sus sueños cada noche, amistades que se ríen de los costes y beneficios, funambulistas que desafían sus propios miedos a diario, palabras que estallan en las cabezas derribando certezas, luchas que segregan a cada paso su propio sentido…

Vivimos las dos realidades tan toscamente esbozadas. Y por ello hemos decidido hacer un programa de radio… en estos tiempos de incertidumbre, donde todo va tan rápido, decidimos que quizás hay que hacer una pausa, que lo viejo no es tan viejo y lo nuevo quizás sea todo mercado…

Un programa es una herramienta más en la lucha contra el orden social existente. Un proyecto entre los muchos que excavan los cimientos de esta ciudad de Madrid. Hemos hecho nuestra la consigna de que donde hay comunicación no hay estado. Vamos a intentarlo, a la vieja usanza aunque algunos de los medios sean nuevos.

Con ilusión y de la manera más horizontal posible decidimos que pa’lante. Que daríamos apoyo al cambio social dando voz a los proyectos, ideas, libros y demás ocurrencias que creamos que puedan ser interesantes para mantener y difundir un proyecto revolucionario antiautoritario. Sin dogmas ni recetas mágicas, sin estar ni siquiera todos de acuerdo con todo, difundiendo, pensando, hablando.

La palabra está tan en riesgo como la letra impresa. En esta ciudad en la que todo va tan deprisa, queremos sonar en tus cascos y en tus altavoces. Queremos ser honestos y reales, algo que nos cuesta encontrar en un mundo de cables y pantallas, de cemento y escaparates. Ganas hay, veremos hasta dónde somos capaces…

Nuestras premisas están expuestas, ahora solo nos queda comenzar.

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La palabra “anarquista” suena hoy menos tremebunda que extraña, como si se mencionara a un animal que no ha sido avistado en décadas, y que en otras épocas fuera cazado en abundancia y sometido a continuas batidas policiales.

Se comprenderá que un movimiento de ideas tan radical haya nacido casi extinto. Sus tareas eran las de un Hércules; sus enemigos, antiguos e inmensos como pirámides; y sus fuerzas, limitadas y, al fin, fatigadas. Hubo una época en que el anarquismo era sinónimo de libertad, no de caos inmotivado, y una historia de la disidencia y de las luchas por libertades negadas o conculcadas necesariamente debe tenerlo en cuenta. Los anarquistas fueron sus cabezas de tormenta.

De no haber existido anarquistas nuestra imaginación política sería más escuálida, y más miserable aún.

Christian Ferrer

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